¿ Por qué comprar un jamón es una decisión masculina ?
18/02/10 12:41
En la mayoría de los hogares, son las mujeres las que se encargan de hacer la compra diaria. Como responsables de la economía familiar, suelen ceñirse a la lista que llevan preparada y no adquieren más productos de los necesarios. Los hombres, por lo general, tienden a ser más despreocupados y a comprar sin reparar en si necesitan ese producto o no.
Pero, cuando dejamos a un lado la compra cotidiana y hablamos de adquirir un producto de alimentación fuera de lo habitual, como algún capricho gourmet, las tornas se cambian, y es normalmente el hombre el que se encarga de ello. Es lo que ocurre, por ejemplo, a la hora de comprar un jamón: suele ser el hombre el que lo decide.
¿Y eso por qué? ¿Acaso a las mujeres no les gusta disfrutar de un buen jamón ibérico de vez en cuándo? Por supuesto que sí. Pero quizá, como hemos comentado anteriormente, cuando van al supermercado prefieren ceñirse a los productos cotidianos que luego utilizan para cocinar y prescindir de lo que no consumen habitualmente. Porque la sociedad en la que vivimos sigue siendo machista en muchos aspectos y el rol de la mujer ama de casa y cocinera continúa vigente, si bien es cierto que hay cada vez más hombres que comparten las tareas domésticas y se atreven con los fogones.
Pero el hecho de que comprar un jamón es una decisión principalmente masculina también puede deberse a que la mujer es más práctica que el hombre, e igual prefiere comprar el jamón al corte o bien un paquete de producto loncheado ya envasado. Porque está claro que es mucho más fácil y rápido abrir la nevera y sacar del paquete el jamón ya listo para consumir en vez de tener que ponerse a cortarlo cada vez que quiera degustarlo. Además, por lo general, es el hombre el que corta el jamón, y puede incluso llegar a sentirse molesto si lo hace otra persona, porque puede estropearle el corte. De ahí que se cree una cierta relación de dependencia de la mujer respecto al hombre.
Así, aunque el hombre es más despistado en la compra diaria, acaba siendo él el que decide comprar el jamón. No tanto porque tenga más conocimiento que la mujer a la hora de elegir una buena pieza (dado que, en la mayoría de las ocasiones, se deja aconsejar por el vendedor), sino porque asocia las adquisiciones de productos gourmet con algo lúdico, alejado de la mera compra diaria. Por eso, comprar un jamón se convierte para el hombre en algo importante; no se hace todos los días y siente la necesidad de ser él quien tome la decisión, poniendo de manifiesto de alguna manera esa faceta de cabeza de familia que ostenta por tradición social.
Es más una decisión visceral que meditada ya que, en muchos casos, tampoco saben luego cuál es la manera adecuada de cortar el jamón o más aún de conservarlo. Pero bueno, para aprender siempre a tiempo.
Así que, desde este artículo, animo a todas las mujeres a que sean ellas las que decidan comprar el próximo jamón que llegue a su casa.
Rafael Díaz Martín
Director marketing y ventas
Marcos Salamanca









