Comprar un jamón Ibérico
¿Cómo elegir un buen jamón ibérico sin probarlo? Hay que comentar que cuando compramos un jamón en una tienda convencional, no nos dan a probar el mismo jamón que vamos a comprar, sino uno similar que en ese momento tengan abierto y por lo tanto podemos probar un jamón excelente y llevarnos uno malo.
Si se busca la máxima calidad, deberemos elegir siempre productos de bellota. Esto ya nos dará una cierta garantía sobre el producto.
Dentro de las diferentes denominaciones de origen (Guijuelo, Extremadura, Huelva, etc. elegiremos el que más nos guste. Si nos decantamos por un jamón con D.O, pagaremos algo más pero tendremos una garantía añadida del consejo regulador.
No hay que dejarse llevar por los precios demasiado bajos ya que un buen jamón ibérico de bellota tiene un coste y si alguien está vendiendo por debajo de ese coste, algo no funciona.

En primer lugar deberemos fijarnos en la tienda donde vayamos a comprar el jamón. Hay muchas tiendas en Internet que ahora se dedican a vender jamones ibéricos, pero ¿cuantas son serias y fiables?
Es muy importante que la tienda tenga sus datos de contacto a la vista y que sea fácil contactar con ellos.
La manera más rápida de ponerse en contacto con una empresa es por teléfono.
Por eso hay que desconfiar en las tiendas que no nos ofrezca un número de contacto, dirección, etc. y que esté bien a la vista.
Un número de teléfono siempre nos dará cierta tranquilidad a la hora de realizar cualquier consulta sobre la compra o dudas que nos puedan surgir.
También nos fijaremos si muestran su equipo o persona de trabajo ya que aunque la compra se realiza a través de Internet, no olvidemos que detrás hay un equipo humano que se ocupará de preparar y enviar nuestro pedido.
Una vez aclarado estos puntos, no queda elegir el producto.
La garantía que nos ofrezca la tienda donde vayamos a realizar nuestra compra es muy importante ya que en caso de recibir un producto que no esté a la altura de lo ofertado, o simplemente esté en mal estado, de esta dependerá que podamos devolverlo y recibir uno nuevo.
Por último debemos fijarnos en las formas de pago.
En Internet hay un miedo general a pagar con tarjeta pero realmente es más peligroso pagar en un restaurante con tarjeta que en un comercio electrónico. Cuando vamos a cenar y nos piden nuestra tarjeta, se la suelen llevar para pasarla por el datáfono y ¿quien nos asegura que nadie ha copiado nuestros datos para luego hacer compras?
En Internet esto no ocurre ya que los datos se envían encriptados y el comercio no tiene acceso a estos. (por lo menos en tiendas con Pago Seguro).
También se puede pagar a través de PayPal, con lo que no tendremos que dar nuestros datos y además, tiene un seguro de hasta 500€ que cubre cualquier problema con la compra.
En último lugar, siempre se puede pagar con la clásica transferencia.










